Morelia, Michoacán, a 26 de noviembre, de 2020.- La tarde de ayer 25 de noviembre de 2020, la marcha de las feministas avanzó por la Calle Real, espacio público que fue intervenido al cambiar de manera simbólica los nombres de las calles como el de Av. Madero por el de  “Av. Mujeres Rebeldes” y otras calles por los nombres de mujeres violentadas  además la Calle Real, es de nueva cuenta el lienzo de las demandas de las feministas y escenario de sus consignas con libre derecho de expresión, mismo que fue negado a reporteras que hacían su trabajo para informar de los acontecimientos a la población moreliana por participantes encapuchadas.

El contingente partió de Acueducto y Av. Madero con un número reducido de mujeres,  quienes gritaban sus consignas “ni una más, ni una asesinada más”, entre otras muchas más que ya conoce la población. Mientras el contingente avanzaba dejaban pintas en los muros, al llegar frente a Palacio de Gobierno el mitin dio inicio, con la salida de la luna y la puesta de sol, mientras la Catedral se iluminaba de naranja.

El compromiso de lucha por las causas feministas se dejó escuchar por distintas voces de mujeres que representan a diversos  colectivos. Entre sus discursos sonaron palabras de  compromiso emancipador, compromiso de construir caminos y quitar prácticas opresivas. “Un feminismo que ayude a abrir caminos que en la dimensión de la vida cotidiana ensaye nuevas  dinámicas relacionales  en plena lucha por nuevas relaciones sociales más equitativas no solo en el sentido económico sin discriminación ni desigualdad”, dijeron

 

También hubo un mensaje que supone la normalidad de quienes han guardado silencio y ya no más están dispuestas a callar para ahora gritar: “Hemos sido aquello que se sabe irremplazable pero se piensa inservible. Fuimos entes que solían desaparecer porque nadie les buscaría, pero los tiempos han cambiado. Entre  las sombras nos hemos comunicado. Hemos crecido. Hemos florecido  solíamos ser la sombra que pasaba desaperciba. Ahora somos la sombra que está en todos lados, que existe, se mueve, responde y muta. Dejamos de ser esos cuerpos  inertes para convertirnos en sombras que combaten sus valencias. Somos la sombra que continuará buscando a sus desaparecidas y desaparecidos. Somos el  descubrimiento que nadie  esperaba. Vamos a pintarlo todo. Vamos a romperlo todo. Vamos  a recordarte  cada segundo que existimos, que nos siguen matando pero que ya  no olvidamos. Vamos a ser la piedra en tu zapato que no te deja pensar en otra cosa, Vamos a volvernos tu sombra (…).

Somos abrazo, caricia, beso y apapacho. Cambien los nombres y los volveremos a poner, limpien las paredes y los volveremos a pintar. Somos más. Estamos en todos lados.

El día terminó después de generar varias acciones para mitigar la violencia contra las mujeres. Resta decir que los muros no son vidas, los muros hablan de la fuerza y molestia que las mujeres tienen para protestar.

Ahora que ya ha pasado y que estamos en pandemia ¿Cuántos contagios por COVID-19 habrá por la marcha?,  ¿Hay que dejar las pintas y los nombres para que cambie la forma de educar a una nueva masculinidad? ¿Vamos a violentar lo que quede por violentar para que las justas consignas puedan aplicarse? ¿Es la mejor manera de lograr cambios sociales en este Siglo XXI?

¿Para dejar de violentar habrá que ser violentas?

 

 

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