El inmueble que perteneció en 1810 al Canónigo de la Catedral Metropolitana de Morelia Mariano Timoteo de Escandón y Llera quien poseía el título de Tercer Conde de Sierra Gorda y Caballero de la Orden de Carlos III, ubicado en la esquina que hoy forman las calles Av. Madero y la calle Álvaro Obregón, es una edificación de estilo barroco con algunos elementos neoclásicos, fue construido a finales del siglo XVIII. Algunas de las características de la propiedad son su amplio zaguán que servía para el acceso de carruajes y diligencias, su dimensión original abarca la mitad de una cuadra, así como un elemento no muy común en las casas de la época, que es la presencia de un amplio mirador o terraza en su fachada lateral y que diera por varios años renombre a esa cuadra como la calle del Mirador. Se restaurá en 2019 y 2020 después de más de medio siglo de no recibir mantenimiento.

Este edificio que se localiza en la Calle Real, es uno de los 1113 monumentos que están inscritos en la lista que da nombre a  Morelia Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO, desde  hace 27 años y que en esta reciente celebración, el H. Ayuntamiento de Morelia decide para beneficio de la ciudad restaurar.

Considerado un monumento de Gran Escala. Actualmente se encuentra dividido en dos áreas que pertenecen a dos instituciones diferentes: La Secretaria de Educación Pública (SEP), en donde se mantuvieron oficinas de dicha dependencia y, de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), que actualmente es ocupada como casa de estudiantes femenil.

En entrevista la especialista en Restauración de Monumentos y Sitios Históricos por la Facultad de Arquitectura de la UMSNH y Licenciada en Arquitectura por la Universidad Vasco de Quiroga Gauri Ivette García Medina, Coordinadora del Centro Histórico, expuso para MPH, que “los monumentos aunque estén inscritos no todos tienen la misma fuerza, este es un monumento de gran  escala, se refiere a las dimensiones y a que está en el primer cuadro de la ciudad, la parte  histórica  y su inscripción en la lista de Monumentos de Patrimonio Cultural  le da todos los elementos para su conservación”.

Para que se logrará la restauración de este importante inmueble se pueden observar tres líneas muy importantes que son la gestión, los agentes de decisión y la voluntad política que es lo que detonó que esto sucediera.

Así inicia la travesía.

Al H. Ayuntamiento actual llegó la petición por parte de los trabajadores de la SEP. Compartió Gaury García Medina,  debido al peligro en el que se encontraban  laborando. Para fortuna de quienes valoran el tema de Patrimonio, el Presidente Municipal Raúl Morón Orozco fue sensible al tema y él mismo  hizo un recorrido completo para revisarlo y ver el estado en el que se encontraba, entonces  dio la indicación a la Coordinación de Centro Histórico de que se realizara un nuevo levantamiento de los daños.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia  (INAH) hizo una revisión completa  con servidores y restauradores quienes confirmaron que sus problemas son estructurales y de mantenimiento. “Así comprenden las obras el apuntalamiento preventivo de la estructura para evitar su colapso; el retiro del encalado en malas condiciones para buscar proteger a los transeúntes ante eventual desprendimiento de materiales; el reintegro de aplanados de cal; la realización de calas en interiores y exteriores, para determinar la existencia y gravedad de fisuras y grietas, y, de ser posible, la colocación de pintura a la cal, en lugar de la pintura vinílica utilizada anteriormente”. (09, diciembre, 2019. Quadratín)

Tres momentos de esta primera intervención

Con el INHA, los técnicos y el equipo de restauradores del Centro Histórico lo que se decidió fueron tres momentos, detalló la Coordinadora del Centro Histórico:

“El primer momento es preventivo, es decir como el edificio tiene problemas estructurales hay que apuntalar y consolidar estructura, desde el interior, el segundo  tiempo consiste en  liberar los aplanados que están en mal estado y reintegrar o restaurar algunos. El tercero sería la escala que las intervenciones deben hacerse por etapas para nosotros ir viendo cómo reacciona el edificio”. Es necesario  ir conociendo cómo reacciona la construcción al identificar cómo reaccionan los muros en donde están las grietas  y si se trasladan de un lado a otro, etc. Hay que  tomar las decisiones para una segunda intervención. A grandes rasgos es lo que se contempla en esta  restauración de la planta baja, que inició el 9 de diciembre y que en teoría se espera  dure un tiempo no mayor a los 6 meses, pero todo depende de los propios fenómenos de la construcción, complemento la experta en restauración, Gaury García Medina.

El tema

Las obras  de restauración invariablemente deben tener una gestión paralela a la gestión gubernamental desde las acciones civiles, que permitan trascender a los periodos políticos, esa es una tesis que compartiría la entrevistada al tiempo que señaló: “La obra  de restauración que  ahora se está realzando de la primera etapa  tiene muy claro donde inicia y donde termina, con ella se busca que el edificio no se colapse.  Falta todo lo  de instalaciones y otras cosas distintas. “No sé decir que pueda suceder. El Alcalde de Morelia, Raúl Morón Orozco, dijo que buscaría bajar recursos. Obviamente no son cantidades pequeñas depende de lo que encontremos y en este sentido se haría la otra plantación, pero de que en esta gestión termina lo planeado para esta primera etapa de consolidación y trabajos preventivos si se tiene que hacer”, manifestó comprometida la funcionaria.

Es importante comentar el recurso con el que se inicia esta etapa de restauración es del H. Ayuntamiento, y no de la Federación. Esta obra  alcanzó recursos gracias al ahorro  que se ha logrado con  el cambio de luminarias y con el que se puede hacer obra pública, se coloca un millón de pesos para esta primera etapa.

No será suficiente esta primera etapa de restauración.

Según una publicación realizada por la agencia Quadratin, posteriormente se requerirán hasta seis etapas de intervención y entre 40 y 45 millones de pesos, según una estimación gruesa, para devolver a la casa del conde de Sierra Gorda condiciones para su uso y preservación.

Gaury García Medina, destacó en entrevista con Fátima Alfaro, que la complejidad de estas obras radica en la imposibilidad de saber con antelación la naturaleza y el alcance del deterioro que enfrenta el inmueble, que en algunas áreas de su interior se encuentra colapsado, pese a lo cual albergaba oficinas de la Secretaría de Educación Pública (SEP), jefaturas de zona y coordinaciones. Aunque la competencia del municipio se restringe al espacio público, esto es, vigilar que los inmuebles en deterioro no causen afectaciones a los usuarios de las vialidades.  

El inmueble en el siglo XX

En 1940 el amplio edificio fue fraccionado, destinándose la parte posterior del mismo para albergar laboratorios de la Universidad Michoacana, desde finales del siglo XX a la actualidad el inmueble alberga en su parte frontal oficinas de la Secretaria de Educación en el Estado y en su parte posterior un alberge estudiantil dependiente de la Universidad Michoacana.

Mariano Timoteo de Escandón y Llera, III Conde de Sierra  Gorda

Mariano Timoteo de Escandón y Llera nació el 28 de agosto de 1745 en Querétaro, su madre fue María Josefa de la Llera y Bayas y su padre el coronel José de Escandón y de la Helguera (originario de Soto la Marina, España) quien en 1749 la corona española le había otorgado el título de Conde por lograr aplacar a las tribus chichimecas de la región queretana conocida como la Sierra Gorda de ahí su nombre. El Segundo Conde de Sierra Gorda fue su hermano mayor Manuel Ignacio de Escandón.

Canónigo de la Catedral Metropolitana de Morelia Mariano Timoteo de Escandón y Llera quien poseía el título de Tercer Conde de Sierra Gorda y Caballero de la Orden de Carlos III, personaje que en aquellos años  levantó temporalmente la excomunión a Miguel Hidalgo la cual había sido impuesta por el obispo electo de Michoacán Abad y Queipo.

Mariano Timoteo de Escandón y Llera estudió derecho en el Colegio de San Idelfonso en la Ciudad de México y posteriormente la carrera eclesiástica. En 1744 llegó a Valladolid como clérigo teniendo varios puestos en la catedral hasta que formo parte del cabildo como canónigo además de que se desempeñaba como superintendente del Colegio de San Nicolás Obispo entre otros cargos. En 1797 recibió el título de Caballero de la Orden de Carlos III y en 1802 a la muerte de su hermano primogénito heredó el titulo familiar convirtiéndose en el Tercer Conde de Sierra Gorda. Murió el 17 de diciembre de 1814 siendo sepultado en la cripta de la Catedral de Valladolid hoy Morelia.

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