• La conservación del patrimonio y su perspectiva son condiciones al desarrollo y el progreso social.

 

  • Conservar el Patrimonio es también progreso social

 

  • La salvaguarda del patrimonio debe ser constantemente redefinida, aunado a un marco jurídico que gravite alrededor de los monumentos.

Morelia, Michoacán, septiembre de 2021.– Las celebraciones patrias, en la capital michoacana, llegarán con un paisaje urbano en deterioro, el Palacio de Gobierno, hoy luce un aspecto deplorable debido a las agresiones que cualquier grupo social en conflicto vierte sobre su piel de cantera. Es tal el daño que inclusive las consignas, demandas, peticiones, protestas, no logran leerse con legitimidad al estar encimadas las manchas. La puerta principal carece ya de piezas de madera y herrería, las vidrieras están rotas y no hay fechas para arreglarlo pues apenas se limpia, el colosal seminario tridentino vuelve a ser mutilado.

 

El portón del ex seminario tridentino data de 251 años de existencia y corresponde al siglo XVIII, mide 5 metros de altura por 2.5 de ancho con un peso de tres cuartas partes de tonelada. Actualmente está quemado, sucio, grafitado y agujerado y, forma parte de un panorama devastador como la fachada a la que corresponde. La conservación es una condición al progreso y tiene la potencialidad de formar parte del cimiento para una estructura del avance social, que evidentemente en este caso afirma una contradicción lejos de la evolución social; pero más que centrarse en los monumentos aislados es importante observar el contexto para aplicar un enfoque de paisaje urbano en las zonas patrimoniales como el primer cuadro de la ciudad que diferentes manifestantes han perpetrado en sus muros; pues la identificación simbólica se inserta en el paisaje y el monumento que son  portadores icónicos.

Paralelo al paisaje urbano patrimonial del Centro Histórico de Morelia, hay algunas variables como: el mercado que no ha sido un buen amigo del patrimonio; el tiempo, que entrelaza el paisaje con diferentes estilos arquitectónicos, así como materiales, los usos de suelo acordes con la época actual, las diversas manifestaciones de diferentes indoles y protestas, así como las políticas públicas, que deben ir al rimo de todos estos elementos. Son entonces conceptos narrativos: el conjunto, el desarrollo y la percepción que es considerada como el espíritu del paisaje

Los múltiples fenómenos del espacio público se encuentran dentro de estas panorámicas y van construyendo un carácter de progreso o retraso en donde los ciudadanos deciden transmitirlo o no. El patrimonio se enlaza de manera espontánea y natural con el paisaje del tejido urbano.

Así el paisaje urbano se vuelve de manera cotidiana en un catalizador y en un fermento donde la historia, la imagen y lo social están en constante movimiento. Porque los espacios urbanos también son democráticos. Aunque la percepción visual debe permitir una lectura histórica que incluye los fenómenos actuales. Por esto la salvaguarda del patrimonio debe ser constantemente redefinida, aunado a un marco jurídico de referencia que gravite alrededor de los monumentos.

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