• Las puertas tablereadas, en forma de diamante correspondientes al siglo XVIII, del Sagrario Metropolitano, fueron rayadas por grupos feministas, durante la marcha  sucedida el pasado 4 de julio del corriente año.

Morelia, Michoacán, a 7 de julio, de 2021.- Pintas, rayones, consignas sobre puertas, muros e incluso la banqueta del conocido “templo de las monjas”, es parte del resultado de la marcha feminista del 4 de julio del presente año.

Creadas con madera de yarín (oyamel amarillo), traída desde el sur de México, las puertas del Sagrario Metropolitano, fueron diseñadas y colocadas en 1737, sobre el inmueble que está situado en la arteria principal del casco histórico de Morelia y que  la tarde del domingo pasado fueron vandalizadas por los colectivos: Red Colectiva Feministas Michoacán, Parlamento Feminista, Contenedor de Arte, Eskua, Ollim Mallnalll, Red Mujeres de Morelia y Violetas CSiie  que participaron en  un contingente, que protestó por los más recientes 10 feminicidios, ocurridos en las dos últimas semanas en el gobierno de Silvano Aureoles Cornejo.

La marcha partió de la fuente de Las Tarascas con rumbo a Palacio de Gobierno, mientras el Bloque Negro, de nueva cuenta dañó comercios, propiedades privadas y espacios religiosos, entre los que destaca el sagrario Metropolitano, que en otras expresiones feministas fue resguardado por miembros del grupo Provida.

El edificio barroco, dedicado a Santa Catalina de Siena, tiene una disposición paralela a la calle principal y su portada doble, da acceso en forma lateral a la nave, en la fachada y torre se aprecian los elementos decorativos característicos del barroco local, como son las pilastras tableradas y las cornisas mixtilíneas.

El vano de los portones del templo de las monjas tiene unas dimensiones de 3.36 metros de ancho por 5.78 metros de alto cada una. Cada puerta tiene dos hojas con un postigo, sobre ellos recuadros, romboides: se componen de dos hojas cuya iconografía se resume a un gran mascaron qué ocupa el centro de un plafón octagonal con decoración vegetal en ambas caras y se ubica sobre la puerta. Al centro de los postigos también hay mascarones más pequeños y de diseño más sencillos, explicó la Dra., en arquitectura.  Gloria Álvarez Rodríguez.

Ambos portones ven al sur y se aíslan por unos cuantos metros lo que es común en los conventos de monjas carentes de atrio, aunque hace pocos años una reja limitaba el espacio religioso de la calle.

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