• Celebra 130 años de ser reconocido como abogado de la buena muerte, apaciguador de tempestades, protector de la Iglesia y modelo de trabajadores, San José.

• El Templo de San José en Morelia inició su construcción en el siglo XVII, bajo el cuidado del clero secular. Hoy es una joya arquitectónica de la capital michoacana

• Hay tradiciones que aún hoy no quieren morir y se aferran de personas que las hacen perdurar, como la fiesta patronal, en el barrio de San José.

Por Juan José Tapia Ávila.

Celebrar al Santo Carpintero, esposo de María y Padre terrenal de Jesús, en Morelia, sigue siendo una de las fiestas patronales más importantes del Centro de la Capital Michoacana. Aún y con la contingencia preventiva de Coronavirus (COVID 19), que se está viviendo en la ciudad, los habitantes del barrio decidieron realizar como cada año los festejos en la Plaza de la Reforma Agraria, el pasado 19 de marzo, de 2020, además de continúan con las tradiciones que rinden culto a San José. Algunas de estas acciones religiosas son los Dolores y Gozos, práctica que se lleva a cabo los siete domingos anteriores a la fiesta del 19 de marzo, es un conjunto de cantos y oraciones que se realizan en las tardes. La Salve Guadalupana es otra de las pocas tradiciones que aún sobreviven, y cada día 12 de mes se realiza dentro del templo la procesión, llevando en andas a la virgen, seguida de la gente que con velas alumbran su camino.

Primeros registros del Templo de San José

En el siglo XVII hay registros sobre el culto al padre terrenal de Jesucristo, San José, en la elevación más alta de la Loma de Guayangareo en la zona norte de la ciudad se estableció una pequeña capilla del clero secular dedicada al santo en mención.

En 1742 se votó para que San José fuera Patrón y abogado de la ciudad de Valladolid con la finalidad de que aplacara las tempestades que agobiaban a la ciudad, así como ser el modelo de vida de los varones siguiendo las cualidades de humildad, desinterés, obediencia, sumisión, humildad, justicia, protección, dedicación y responsabilidad.

En 1751 se hace la primera capilla, y posteriormente el Obispo Pedro Anselmo Sánchez de Tagle en el año de 1776 manda edificar un templo más acorde a la figura del santo patrón de Valladolid, por cuya intercesión se buscaba la calma de las tormentas. Ya para el 2 de mayo de 1790 se corona la imagen de San José, y se le reconoce como abogado de la buena muerte, apaciguador de tempestades, protector de la Iglesia y modelo de trabajadores.

Entrados en el siglo XIX, la devoción a San José aumenta con el Papa Pío IX que le otorga el título de Patrono de la Iglesia Universal, y a partir de 1870 se hace un despliegue de prácticas religiosas con motivos de salud en torno a la figura del santo, como triduos, novenas, visitas, la filiación a una Asociación de San José, publicaciones como catecismos y devocionarios. El 15 de agosto de 1901 el arzobispo Atenógenes Silva consagró su feligresía al Patrocinio de San José y disciplinó a las asociaciones en torno a dicho santo.

San José Torres Mochas

El conjunto religioso que se fue desarrollando en torno al templo llegó a ocupar un gran espacio en la ciudad, pues además del templo se encontraba el convento de las Madres Teresas, la casa cural, el Seminario Diocesano, y la actual Plaza de la Reforma Agraria. Tanto el templo como el antiguo convento teresiano, son la fachada principal del conjunto, y están sobre una elevación del terreno con escalones, dando la apariencia junto con las torres de ser un edificio muy alto, así también, logrando uno de los remates visuales más bellos de la ciudad.

La nave del templo es de cruz latina, y en la fachada se mantiene un estilo barroco tableado o barroco vallisoletano, con cubierta abovedada y sobre el crucero se levanta una cúpula de grandes dimensiones con tambor, cuenta con dos altas torres simétricas entre sí, con remate en forma de campana que fueron terminadas hasta el año de 1945, este atraso en la construcción de sus torres le generó que por mucho tiempo se le conociera como San José Torres Mochas. Por dentro, la redecoración es de estilo neoclásica, y fue elaborada entre los años de 1875 y 1876, siguiendo las normas estilísticas que se estaban presentando en gran parte de la ciudad.

Origen y Leyenda

En el altar mayor se encuentra un ciprés neoclásico, y dentro de este, una talla en madera de San José y el niño tomados de la mano, ambas esculturas presentan un fuerte carácter barroco, el niño en su cabello presenta unos rizos muy pronunciados, mientras que San José de una expresión sería, cuenta con un vestido tallado en madera, policromado y estofado en lámina de oro.

Según la tradición oral de la zona, ambas piezas fueron encontradas dentro de un baúl que habían dejado unos arrieros, los cuales habían quedado en regresar, al pasar el tiempo y no regresar, el obispo manda abrir el cofre, y se llevaron la sorpresa de encontrar tan valiosas piezas, a las cuales se les levantaría una capilla.

Procesiones y tradiciones post mortem

A mediados del siglo XIX se realizaba la visita de una imagen en bulto del santo a las casas, buscando la feligresía una ayuda en momentos de enfermedad, al igual que durante el novenario previo a la fiesta del 19 de marzo también se llevaba la misma imagen procesional.

Se sabe que aún en la primera mitad del siglo XX, desde el día 9 de julio se llevaba en procesión la imagen titular del templo, con rumbo a la Catedral para que en ella se celebraran, las rogativas. La imagen se vestía con los mejores ropajes que se tenía y empezaba la procesión encabezada por el padre del templo y toda la comunidad del barrio, por la actual calle de Belisario Domínguez, hasta llegar a la Avenida Madero, para terminar entrando por la puerta principal de la Catedral que ese día se abría solemnemente de par en par para recibir a San José. Una vez que la imagen llegaba, se le cambiaban las vestimentas por otras que en la Catedral tenían, al siguiente día después del rezo de las vísperas que daban inicio a las tres y media de la tarde, como a eso de las cinco, el obispo, junto con los canónigos que portaban capas moradas, daban inicio a las rogativas de San José. El día 18 de julio se terminaba el novenario, y el 19 se solemnizaba en la mañana con el obispo y por la tarde con un nuevo vestido, salía la imagen con rumbo a su templo.

Cabe señalar que esta procesión ya no se lleva a cabo, y es sólo en la memoria de algunos feligreses que aún existe.

Lo que queda claro es que Morelia, y en especial el barrio de San José, desde hace ya varios siglos han tenido a bien el cuidado del templo y aún hoy podemos encontrar parte de sus tradiciones.

Fuentes consultadas

  • GUZMÁN Barriga, Carlos (Coord.). Guía de arquitectura y paisaje, Michoacán. Morelia/Sevilla. Gobierno Constitucional del Estado; Sevilla: Consejería de Obras Públicas y Transportes. 2007.
  • RAMÍREZ Romero, Esperanza. Morelia en el espacio y en el tiempo, defensa del patrimonio histórico y arquitectónico de la ciudad. Morelia Gobierno del Estado. 1985.
  • ROMERO Mendoza, María Fernanda. El Culto a San José y la cuestión de los trabajadores en Morelia 1889-1910. Tesis para obtener el grado de Licenciada en Historia. Morelia. UMSNH. 2016.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí