Trazo, proporción y símbolo en el arte virreinal. González Galván, Manuel.
  • Joya de un incalculable valor histórico, artístico y religioso. El Maniferstador de Catedral es uno de los tesoros más preciados de la capital michoacana, Quintado de plata y oro, se encuentra colocado en el ciprés del Altar Mayor. Fue elaborado por los plateros J. Castikllo y el ensayador mayor del reino. Diego González de la Cueva, y que se hizo en la segunda mitad del siglo XVIII. Mide 3.20 mtrs de altura y es por lo tanto el único y más grande que de la época se conserva en el país.

El Manifestador de la Catedral de Morelia

“Por medio de cincuenta relieves y treinta estatuillas de plata sobredorada , en el primer cuerpo, se presentan alusiones eucarísticas del Antiguo Testamento, en el segundo figuras de profetas, también eucarísticos alternan con los apóstoles , y el tercer cuerpo aloja en sus cuatro rizadas pilastrillas, los relieves de los cuatro evangelistas y de los cuatro doctores de la iglesia, mientras la Trinidad se hace presente, el padre en forma de Sol bajo la bovedilla del remate, el hijo como Cristo Maestro y Redentor, en medio, y la paloma del Espíritu santo bajo la bóveda  media y sobre el espacio destinado a la custodia” González Galván, Manuel. Tres ensayos.

Esta obra de alta estima sacra, iconográfica, devocionaria y económica se ha retirado del Altar Mayor en distintas ocasiones, pero la última sucesión en 1980, cuando lo robaron y tuvo que intervenir la INTERPOL para su rescate.

El robo del Manifestador de Catedral por la Dra. Esperanza Ramírez Romero (Testimonio)

 “Esperanza” es su nombre, dijeron sus padrinos aquella mañana del 11 de septiembre de 1937 día en que recibió el agua bautismal de manos del R. P. Vicente Méndez, M S. S., “misma que permeo mi vida y así quedé atada a “mi Catedral”.

Su padre y su tío el señor José habían custodiado la Catedral y que ellos tenían las grandes llaves de puertas a su cargo. Esto quedó grabado en su memoria. Les entregaron un oficio firmado por el Presidente Municipal Federico Barajas Lozano, fechado el día 30 de julio de 1926, en el cual se le notificaba que la Catedral y demás templos cerrarían sus puertas al culto y a ellos se les daba la custodia de la Catedral. 

El Robo del Manifestador

“Un hecho histórico como lo fue el robo del Manifestador de Plata de la Catedral. A las cinco de la mañana del 26 de abril de 1980, la llamada a misa se convirtió en el toque de alarma al ver que no estaba en el Altar Mayor el Manifestador de plata con esculturitas de baño de oro, dejaron la base y no se lo llevaron completo por falta de tiempo. El celebrante de la misa, el sacristán y campaneros, así como las viejitas que acudían a la misa, todos atónitos quedaron”.

“La denuncia a la policía la hizo el Padre Sánchez, este se puso a recoger la cantidad de huellas que habían dejado los ladrones en su huida, mientras tanto otros policías pedían fotografías, descripciones y más datos sobre la pieza sustraída, cajones se abrían y cerraban sin encontrar lo que se buscaba”.

El padre Sánchez por vía telefónica contacto a la señora madre de Esperanza Ramírez Romero para que la localizara pues no se encontraba en la ciudad.  “Mi contactó con la policía Federal fue inmediato y proporcioné las dimensiones de la pieza que mide 3.20 metros de altura y las pequeñas figuras de plata dorada”.

“De inmediato me comuniqué al noticiero que dirigía Jacobo Zabludowski, y denuncié el gran robo, la Interpol ordenó vigilar las fronteras y la gran movilización de gente indignada y las gestiones policiacas, hicieron presión para acelerar los trabajos.

En aquella ocasión el robo además del Manifestador, fue el de la corona de oro del Señor de la Sacristía.

La maestra Esperanza Ramírez Romero proporcionó a la policía numerosos datos y la única fotografía en la que se aprecia el Manifestador en toda su grandeza y esplendor, la cual había sido publicada en su guía artística de Morelia. Con este hecho se levantó una ola de indignación no sólo en Michoacán sino en el país entero. Además, dio idea a las autoridades y a la policía de la magnitud del robo e incentivo la labor detectivesca acicateados en su fervor religioso.

Aparece fragmentado el Manifestador

Fue el jueves 1 de mayo después del robo cuando le anunciaron a la doctora Ramírez Romero la gran sorpresa de que había aparecido el Manifestador.

La Interpol y la Policía Judicial Federal, le solicitaron al Sr. arzobispo Estanislao Alcaraz un perito por parte de la iglesia para realizar la identificación de las piezas, La Dra. Esperanza Ramírez atestiguó los avances de la investigación y custodia de las piezas desarmadas que llenaban una sala del recinto policiaco en el Palacio Federal de Morelia.

Junto al arquitecto Francisco Belgodere hicieron un inventario.  “Cuando entramos al cuarto donde se encontraba el Manifestador, el corazón ya no me cabía y más cuando me dijeron que en el otro cuarto estaban los dos ladrones, Juan Manuel Ortega López y Francisco del Valle Gómez.  Por fin al centro de la habitación y sobre los escritorios se encontraba la maravillosa obra de arte fraccionada en mil trozos que brillaban”. Ramírez Romero, Esperanza.

Falta una pieza

Por fin se realizó el inventario de las piezas, dando cuenta de que el Manifestador estaba completo cuando llegó a Palacio Federal de Morelia, pero al regresar al día siguiente la Dra, Esperanza Ramírez y Francisco Belgodere faltaba una pequeña escultura. ¿dónde está?, nadie sabe, nadie supo.  Era urgente sacarlo de allí, así le dijo, Esperanza Ramírez, al arzobispo, los trámites se aceleraron y en procesión solemne un tumulto llevó la pieza a la Catedral. Las autoridades eclesiásticas recibieron aquel pedacero, mientras la masificación aplaudía y jubiloso cantaba.

Armar el rompecabezas: el manifestador

Orfebres de Morelia, ofrecieron sus servicios para armar la valiosa pieza, mas se trataba no solo de armar, si no colocar cada unidad en donde correspondía, ya que había una lectura iconográfica y era necesario respetarla.

En el basamento hay relieves del Antiguo Testamento que aluden a la eucaristía, en el primer piso donde se expone la custodia, hay esculturitas del Nuevo Testamento también en relación a la eucaristía, y en el remate la bella escultura del Salvador. El Arq. Belgodere se encargaría de esa tarea, ya que era la persona idónea por sus conocimientos de iconografía. En la sala capitular se extendieron todas las piezas. Días después por instrucción del arzobispo Don Estanislao Alcaraz se procedió a rearmar el Manifestador, tarea arto compleja pues no había ningún registro del orden original que mantenían los numerosos relieves y estatuillas, después de un meticuloso estudio iconográfico y un delicado trabajo de ensamblaje que duró varias semanas, el Manifestador pudo lucir nuevamente.  

Su regreso al Altar Mayor de la Catedral, ahora con un sistema de protección.

En procesión solemne se llevó el Manifestador al altar mayor, ahí se bendijo y posteriormente se colocó dentro del ciprés y una solemne misa terminó con el acto, mientras la catedral repleta de gente aplaudía y las campanas de las torres tocaban a vuelo.

Para Esperanza Ramírez, esta experiencia le hizo ver la utilidad que tienen los catálogos para el salvamento del patrimonio mueble e inmueble

El Mtro Gabriel silva Mandujano, del Instituto de Investigaciones Históricas de la UMSNH, escribe sobre el “Robo del Manifestador”:

El jueves 8 de mayo  de 1980 se ofreció una conferencia en el Museo Michoacano para dar a conocer y destacar los valores del Manifestador. La asistencia del público fue tan numerosa que rebaso el cupo del auditorio y hubo necesidad de colocar bocinas en los corredores que se encontraban pletóricos.

El Manifestador de Catedral es entonces una joya de la orfebrería virreinal de los siglos XVII y XVIII, Se había almacenado; habiéndose encontrado se repuso y se restauró en 1955.

Se encuentra colocada actualmente en el ciprés del Altar Mayor. En el inventario de 1787 se describe así: “Un torreón de plata (de más de tres metros de altura) en el que se expone el Smo, Sacramento con 12 estatuas de los apóstoles, en el primer cuerpo, sobredoradas, tres ángeles sentados en las esquinas de las vasas, de las pilastras, también sobredoradas…  todo sobre un zoclo también cincelado con cuatro sobrepuestos, y en el segundo cuerpo que sirve de remate está la imagen del Salvador sobredorado y en sus cuatro ángulos los cuatro evangelistas”.

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