La justicia engrandece a la nación. Un día como hoy, 8 de diciembre, pero de 1768 nació,  Ma. de la Natividad Josefa Ortiz Girón, mejor conocida como Doña Josefa Ortiz de Domínguez,  tras la muerte de sus padres se hizo cargo de su educación su hermana María, la cual solicitó su ingreso en el colegio de las Vizcaínas. Durante los años que estuvo en el Colegio adquirió conocimiento y se forjó como una mujer culta.

Contrajo matrimonio con Don Miguel Domínguez que por aquellos años trabajaba en la Secretaría de la Real Hacienda y en la Oficialía del Virreinato de la Nueva España, Don Miguel Domínguez fue nombrado Corregidor de Querétaro en el año de 1802.

Durante los primeros años de matrimonio Doña Josefa Ortiz de Domínguez se hizo cargo de la crianza y educación de sus 14 hijos. Al margen de sus quehaceres Doña Josefa Ortiz de Domínguez se mostró muy identificada con los problemas de la clase criolla a la cual ella pertenecía por ser descendiente de españoles. A pesar de la reforma realizada por la llegada de los borbones a España en 1700, se había percatado la tradición de que fueran españoles en la península los que ocuparan los altos cargos de la colonia virreinal y del ejército, relegando así a los criollos, a los mestizos y a los indios a puestos secundarios.

Doña Josefa defendía a los indios mexicanos que Vivian en lamentables condiciones, luchó porque se reconocieran los derechos de los indígenas llevando a cabo acciones para proteger a los más desprotegidos y en 1808 comenzaron a fraguarse círculos que posteriormente fueron Conspiraciones.

Don Miguel Domínguez como Corregidor había apoyado al Virrey en su definición de formar una Junta de Gobierno, pero ante la imposibilidad de llevar esos planes a la práctica comenzó a simpatizar con el ideario independentista y del cual Doña Josefa Ortiz de Domínguez participaba activamente y se convirtió en una firme colaboradora del movimiento.

 Cada vez se hizo más claro para muchos la necesidad de construir una nueva nación en la que imperaran los valores liberales. Tal convicción era compartida por el matrimonio Domínguez que a partir de 1810 abrió las puertas de su casa a supuestas tertulias literarias que no eran en realidad más que reuniones de carácter político. En estas reuniones se tomarían las decisiones para organizar e iniciar un levantamiento y una Conspiración y construir una nueva nación. Joaquín Áreas, Juan Aldama, Mariano Abasolo, Don Miguel Allende, Miguel Hidalgo y doña Josefa Ortiz de Domínguez eran lo que sería conocida como la Conspiración de Querétaro acordaron alzarse en armas el 1 de octubre de 1810, El 13  de septiembre de ese mismo año se informó al Juez Eclesiástico Rafael Gil de León que estaba preparando en Querétaro una Conspiración para proclamar la independencia de México con el aviso de que se estaban almacenando armas en las  casas de los simpatizantes del movimiento revolucionario. Rápidamente dicho juez informe al Corregido Domínguez para que interviniera en el asunto, aunque no participó de forma activa de las reuniones que se mantenían en su casa Don Miguel Domínguez conocía a los implicados de la conspiración y no obstante fingiendo ignorar tal evento comenzó a realizar los registros que el Juez le ordenaba. Tras comunicar a su esposa que la conspiración había sido descubierta por las autoridades españolas decidió protegerla en su habitación, para evitar que informara a los implicados en un intento de salvar a su familia y al él mismo de posibles represarías puesto que eran conocidas sus inclinaciones políticas como las de su mujer.

Fiel a sus principios con valentía y carácter, Doña Josefa Ortiz de Domínguez, decidió intervenir y avisar a los revolucionarios. Elaboró una carta con letras impresas sacadas de periodos para evitar que se reconociera su propia caligrafía y la envió al Capitán Allende a través del alcalde Ignacio Pérez el cual cabalgó en busca de Allende y al no encontrarlo en San Miguel el Grande entregó la misiva al Padre Don Miguel Hidalgo y Costilla.

Tras recibir la notificación de Doña Josefa el Cura de Dolores, decidió alentar el levantamiento la madrugada del 16 de septiembre de 1810, desde su posición como párroco convoco a sus feligreses en un llamado a alzarse en armas contra las fuerzas coloniales y echar por un gobierno más justo. La inmensa mayoría de sus seguidores eran indígenas y gente humilde que se encontraba en precaria situación y en tremendas desigualdades sociales que preponderaban en el virreinato. Hoy en nuestros días estas desigualdades están vigentes, Doña Josefa Ortiz de Domínguez, patriota, mexicana y heroína de la independencia de México paso por ser una gran mujer que arriesgo su vida, desde que decidió participar como conspiradora y luchar contra el yugo de la corona española.

Texto de la Regidora  Maribel Rodríguez Álvarez

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