• La arquitectura de la capital michoacana, además de ser conocida por sus canteras rosas, es símbolo del Patrimonio de la Humanidad. La Dra.  Esperanza Ramírez, explica que  “es barroca de estructura más no de ornamentación”. Se divide en tres grupos que son el perteneciente al clero como iglesias, seminarios, conventos; los edificios públicos  dedicados a la academia, entre universidades y escuelas, las casas reales o de gobierno,  el registro civil, etc.; y  la vivienda o casas habitación, que en el corazón de Morelia tienen una personalidad única, al cuidó del seno de una familia. Tienen rasgos comunes que generaron un estilo arquitectónico y que si se revisa  será más fácil comprender el comportamiento de las formas de vida, la convivencia, la solidaridad y los ideales de la sociedad moreliana del siglo XX.

Cabe destacar que antes de iniciar con el recorrido de alguna casa descrita por la C. P. María de la Luz Campero, miembro activo de Morelia Patrimonio de la Humanidad A.C, debe decirse que estas viviendas se han ido perdiendo en medio de comercios, descuido de los dueños y de las autoridades competentes, que no han sabido valorar el Patrimonio que ellas narran en sus rocas. Es necesario comprender sus diseños, formas y usos para poder preservarlas y tener un destino honestamente turístico que impacte en la sociedad que visita la antigua Valladolid hoy Morelia.

La diáspora de las familias que habitaron el Centro  de Morelia  ha contaminado el paisaje, que lejos de ser limpio y familiar, se destruye sin ton ni son y acaba con la cara de la ciudad colonial, pera dejarla día a día sin rostro.

Antecedentes

“El trazo de Morelia  es el de una ciudad mestiza que se hizo para ser habitada por españoles y criollos. Cuando  el virrey Antonio de Mendoza observó el espacio y se dio cuenta que tenía todas las características para ser una gran ciudad: montañas que la protegieran de las inclemencias del tiempo, contar con agua suficiente y ser una loma ancha, además de poseer    pequeños asentamientos. Entonces se decidió hacer la capital,  Valladolid, en este lugar, pues estaba en pugna la ciudad de Pátzcuaro”.

“El trazo de la ciudad es del siglo XVI,  tiene las características de la época colonial y se ha conservado hasta la  fecha, cuenta con una gran plaza que es catedralicia y que consta  de la Catedral, Plaza Melchor Ocampo, Plaza  Benito Juárez y la Plaza de Armas en la que antiguamente se hacían los tianguis. Las primeras casas eran de adobe. Los primeros  Portales fueron construidos con  estructura de madera con travesaña, no había arquería”. –Explicó la C.P. Campero.

“La planta baja de las casas del primer cuadro eran comercios y se usaban para cubrir las necesidades de los servicios: las caballerizas, los pesebres, etc.  La planta alta  era la  vivienda”.

“Llegó  una bonanza allá por el  1700 y las casas comienzan a ser de  cantera con sus arquerías y los pilares. Se le da otra forma colonial a las casas del Centro que eran de  las personas más pudientes”.

En Morelia hay casas grandes, casonas, y pequeñas casas. Cada casa lleva algo en común aunque tienen una propia personalidad.

Al entrar a una casa vemos que es de estilo barroco, aunque sus ventanas sean neoclásicas. Cada casa tiene un estilo muy propio por sus Rallados en madera, sus molduras, las canteras labradas, las columnas de sus patios. Las casas pueden tener ventanas y otros balcones.

“El zaguán o portón de la fachada, puede ser tableado,  de diamante y otros modelos son muy rústicos, se hacían los rebajes con diferentes instrumentos y finamente tallados, como no había  tornillos se trabajaban con una broca, Hay unas puertas que pasa por un  gozne”  (…) “Cuando uno entra a las casas detrás del portón hay una concha que hace  ver muy suntuosa la arquitectura.  En seguida está el pasillo  y después el cancel que se ha hecho con torno y su  barniz muy especial (que era una brea que se calentaba  y según el árbol  de extracción era la coloración”.

“Una de las joyas de la casa son los canceles. Es una obra de arte” M.P. Ma. De la Luz Campero

Fotos María de la Luz Campero

“Antes el portón de la calle o zaguán permanecía abierto para  ver el pasillo y el cancel, que si se abría descubría la belleza del patio principal. Era extraordinario. La casa estaba  integrada a la calle, cuando uno pasaba por la acera veía uno todo”.

“Cuando uno llegaba, veía el patio central o principal que es cuadrado con uno, dos, tres o cuatro corredores alrededor del mismo con sus pilares y sus arquerías. Así están y tienen sus remates. Esos corredores están acompañados  con macetas de barro que acompañan el paisaje con helechos, malvas, azaleas, begonias. Las personas colgaban en las paredes de los patios jaulas con pájaros que trinaban”.  

Los elementos de las casas mexicanas y en Morelia son la cantera, el barro, la madera, el hierro forjado. Todas las habitaciones dan al pario que se llena de Sol.

“Casi siempre entra uno y a mano derecha estaba una pequeña biblioteca o recibidor. La parte más ceremoniosa era la sala que se abría en eventos especiales. En la sala estaba uno o dos muebles que podía ser un Luis XV o Pullman con un piano, un cuadro de la patrona de la familia, retratos de los abuelos y familia. Tenía cortinas y galerías que pueden ser de madera a veces lizas o talladas.  Las ventas o balcones  de la casa daban a la calle”.

Las puertas y ventanas eran dos la madera, que cerraba por completo el acceso a la luz y, la vidriera que era una segunda estructura con grandes ventanas para que entrara la luminosidad del día

Campero, recordó que uno de  las costumbres cuando había visitas se compartía una copa de vino de Vermut, jerez, anís; bocadillos o gelatinas de leche.

Las vigas son muy características de los techos. Las  habitaciones se unían por dentro con puertas al interior. El orden de las mismas era casi igual en todas: la sala y el recibidor, después la antesala, en seguida las recamaras, primero la de los papás, luego  las de los hijos. En la recamara de los papás había sillones para poder estar un tiempo con los padres”.

Después de los años 30 se implementaron, en los pisos de mosaicos porque en otras épocas, más antiguas los pisos eran de madera o de lozas de barro pintados.

 “Enfrente de la entrada principal estaba dispuesto el comedor que veía hacia la calle. Cuando uno estaba ahí y tocaban de inmediato sabíamos quién era”.

“Casi todo se hacía en el comedor, luego estaba  la cocina, con su fogón y chimenea además de la estufa de gas. Había casas que tenían una puertita o ventanita que unía al comedor y a la cocina. No había desayunadores, pero si despensas en donde se guardaban los granos  que traían por temporada para todo el año”.

“El segundo patio, que está al fondo, es de servicio,   tenía árboles frutales, era  la huerta. También estaban los lavaderos. El baño estaba al final de las piezas o al fondo Junto con la leñera, la caballeriza y el cuarto de servicio”.

Algunas  casas eran rectas, pero también había ancones, que quiere decir que la construcción se amplía o disminuye.

Costumbres muy familiares

Las costumbres se dictaban por un horario que iniciaba temprano cuando los hijos iban a clases y los maridos al trabajo. En esas épocas Morelia cerraba sus comercios y oficinas de 14:00 a 16:00 horas, los papás regresaban a comer en familia. Allá por la década de los 60 se acostumbraba de merienda una taza de chocolate con una concha o campechana, el camote o calabaza en tacha. A veces había una cena, pero no era tan común.

La mujer se dedicaba a su hogar y los hombres al trabajar. En  el patio  las y los niños casi siempre corrían y jugaba; en ese lugar  había mucha convivencia con los vecinos. Se podía dejar la casa  abierta, era otra la confianza.

C. P. María de la Luz Campero

Originaria de la capital michoacana estudió kínder, primaria y secundaria en el Instituto  Anglo Español, que ocupaba un edificio que se localiza en Ignacio Zaragoza y Santiago Tapia, es una casa catalogada Patrimonio de la Humanidad. Después realiza estudios de bachillerato en la preparatoria Pascual Ortiz  Rubio y la licenciatura  de Contador Público sobre Av. Madero (antigua casa de un  prelado de la Catedral de Valladolid, frente a la biblioteca Pública. Ha  sido miembro activo de  Morelia Patrimonio de la Humanidad  A.C desde 1993, con el cargo de contador público. Estuvo al frente de la contabilidad cuando se realizó la restauración del Acueducto (1997).

5 COMENTARIOS

  1. La Srita María de la Luz López Campero,el cuál es su nombre completo,es una persona estudiosa del Arte ,cultura, e historia de la Ciudad de Morelia, y personas así de entusiatas, necesita nuestra sociedad, la felicito ampliamente! Y la casa qué nos mostró,es una muestra de la gran belleza que conserva nuestra,bella Morelia, enhorabuena, para la Srita C.P. María de la Luz López Campero!!

  2. Magnífica descripción de las casonas Morelianas, en especial de la casona de las fotos, misma que muestra una rancia tradición colonial y sobrio estilo de vida provincial.

  3. Para quienes por cuestiones laborales, tuvimos que abandonar el terruño, es placentero escuchar y enterarnos de que todavía existen rincones con los aires de nuestra infancia que nos permitieron disfrutar de amplios espacios que en esta temporada desplegaban el característico olor de las canteras mojadas. Felicidades María de la Luz López Campero, eres un ejemplo de una mujer que ama a su ciudad, sus costumbres familiares, su historia.

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